Mazatlán, Sinaloa. (Reacción Informativa). – Los ganaderos de Mazatlán enfrentan una crisis sin precedentes debido a la sequía extrema que ha afectado a la región sur de Sinaloa. La falta de lluvias y el aumento en el precio de las pacas de esquilmo de maíz están poniendo en riesgo la viabilidad de la actividad ganadera en esta área.
José Antonio Lizárraga Rivera, presidente de la Asociación Ganadera de Mazatlán, expresó su preocupación por la situación actual. “Estamos negociando con el gobernador para que continúe apoyándonos con pacas, porque ya nos las están dando muy caras y estamos sufriendo mucho los estragos de la sequía”, comentó Lizárraga Rivera. La escasez de lluvia ha llevado a que los ganaderos de la región sur, donde la situación es más crítica, se vean obligados a transportar su ganado a zonas con algo más de agua.
El subsidio gubernamental anteriormente otorgado, que permitía a los ganaderos adquirir pacas a un precio de 30 pesos, les ha sido insuficiente frente al aumento en los precios que ahora alcanzan hasta 60 pesos por unidad. Estas pacas, que provienen de la Cruz y Culiacán, no cumplen con los estándares de calidad esperados, siendo utilizadas más como relleno que como pastura adecuada.
“La situación está muy difícil. No hay potreros y la sequía ha reducido el suministro de agua y alimentos. Estoy considerando vender algunas vacas debido a la falta de alimento”, declaró Lizárraga Rivera, subrayando la severidad de la crisis.
El problema no se limita al costo de los alimentos. Los ganaderos también enfrentan dificultades con los precios de la leche y la carne, que serán revisados en próximas negociaciones con el sub-secretario Alfredo Valdés. Lizárraga Rivera ha solicitado una intervención más activa por parte de las autoridades para garantizar precios justos y un apoyo continuo.
La falta de pasto en la zona de Rosario y el impacto de la sequía en la región han llevado a los ganaderos a pedir al gobierno que considere medidas extremas, como la siembra de nubes para provocar lluvias. “Una tormenta o incluso un huracán sería una salvación para nosotros”, añadió.
Mazatlán, que recibe agua de la Presa Picachos, aún enfrenta problemas con el nivel de almacenamiento, que está por debajo del nivel necesario para satisfacer las demandas actuales.
Los ganaderos de Mazatlán esperan que la situación mejore con el apoyo gubernamental y condiciones meteorológicas favorables, para poder superar esta dura etapa y asegurar la continuidad de la actividad ganadera en la región.











