Una madre de familia en Ecatepec destapó un alarmante caso de abuso al descubrir que el profesor de coro y tecnología de su hija, un hombre que ronda los 50 años, mantenía una relación sentimental con la menor de edad. Leticia Estrada, madre de la víctima, halló la evidencia en enero de este año al revisar el teléfono celular de la adolescente durante las vacaciones de fin de año. En el dispositivo se encontraba una aplicación con acceso restringido que ocultaba los mensajes y las conversaciones entre el docente y la estudiante.
Las investigaciones señalan que el profesor, identificado como Víctor “N”, aprovechó su posición en la Secundaria Federalizada 53 Quetzalcóatl para iniciar el acercamiento con la menor desde septiembre de 2025. Tras verse descubierto, los familiares de la víctima difundieron una grabación en la que el docente admite abiertamente el vínculo afectivo. En el audio, el implicado asegura que ambos tomaron la decisión de ser pareja e incluso manifiesta que su intención original era hablar con los padres para que le “permitieran” el noviazgo.

La reacción de la madre fue de inmediato rechazo y confrontación ante la enorme disparidad de edades y la traición a la confianza escolar. A pesar de la gravedad de la situación, la respuesta inicial de las autoridades del plantel educativo se limitó a reubicar al docente en otra área, una medida que la familia consideró totalmente insuficiente. Ante la falta de acciones contundentes por parte de la escuela, Leticia Estrada procedió a formalizar la denuncia penal por el delito de abuso sexual.
El proceso legal dio un giro que ha encendido las alarmas y el descontento de los afectados. Aunque en un principio un juez dictó prisión preventiva oficiosa contra el profesor, Víctor “N” obtuvo un amparo que le permitió sustituir la cárcel por arresto domiciliario, previo pago de una garantía económica de 75 mil pesos. Esta modificación en la medida cautelar ha generado una profunda indignación, ya que el acusado continúa el proceso desde su casa.

La situación geográfica del docente agrava la vulnerabilidad de la víctima, pues su vivienda se localiza a escasos cinco minutos del domicilio familiar. “Aparte de intranquilos, nos tiene enojados, nos tiene frustrados (…) esta persona obviamente sabe dónde vivimos, conoce perfectamente la rutina de mi hija”, declaró Leticia Estrada. La madre expresó su temor debido a que el profesor está plenamente enterado de los movimientos cotidianos de su hija y del lugar de trabajo de su esposo.
Ante el descontento por el rumbo que tomó el caso, en redes sociales ha tomado fuerza un movimiento que exige a las autoridades del Estado de México la reclasificación del delito. Colectivos y ciudadanos piden que el cargo cambie de abuso sexual a pederastia o violación equiparada, figuras jurídicas que conllevan penas mucho más severas. Mientras tanto, la familia permanece a la espera de una resolución judicial que realmente castigue la gravedad de los hechos cometidos bajo el cobijo de las aulas.








