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‘Mi discapacidad no ha sido impedimento para trabajar; no me siento discapacitado’

‘Mi discapacidad no ha sido impedimento para trabajar; no me siento discapacitado’

En 2012, la vida de Juan de Jesús Hernández Mendoza dio un giro de 360 grados, al sufrir un accidente cuando laboraba en una mina y dejarlo sin poder caminar, pero eso no ha sido pretexto para no salir adelante, al contrario es un joven inquieto que busca progresar

Mazatlán, Sinaloa (Reacción Informativa).- A sus 43 años, Juan de Jesús Hernández Mendoza ha sabido salir adelante y valerse por sí mismo tras sufrir un accidente de trabajo en el año 2012 en la comunidad serrana de Cieneguilla, Durango.

Alegre, bromista espontáneo, deportista e inquieto, Juan, como le conocen en DIF Mazatlán, recibió una silla de ruedas especial, apta para su complexión y peso, así como para sus habilidades y realizar sus actividades cotidianas que realiza para salir adelante.

Contento al recibir su silla de ruedas por parte de la asociación Proyecto Acceso al Mundo, Juan narró como hace 5 años inició con su problema, tras un accidente cuando laboraba en una mina.

“Yo tuve un accidente en una mina, yo era chofer de trompo y me accidenté, donde me tuvieron que amputar tres dedos del pie derecho, pero durante el trámite del accidente también me detectaron azúcar, es decir diabetes, por lo que hace dos años me amputaron la pierna izquierda y hace un año exactamente me amputaron la otra pierna…”, comentó.

La búsqueda de una mejor calidad de vida, sobre todo de una silla de ruedas que tuviera la condición para poder desplazarse mejor y hacer sus actividades diarias lo llevó a esperar alrededor de un año en las listas de DIF Mazatlán.

“La silla que traigo de plano está muy pesada y ya no me servía, esperé casi el año, pues me ofrecieron la oportunidad de apoyarme y pues acepté, porque la verdad sí cansa y me dolía la columna”, comentó.

A raíz de su situación, Juan también ha buscado que el Seguro Social lo pensione ya que en su condición no está apto para trabajar, pero eso no le ha impedido hacerlo ya que con el paso del tiempo y para salir adelante puso una pequeña papelería cerca de donde vive, también cuenta con un taller mecánico, donde arregla motores de vehículos y es especialista en toda la mecánica de gasolina; cuenta con un puesto en el tianguis que le permite vender dulces típicos, cacahuates, pistaches y garapiñados, así como ropa y chacharitas.

“Yo vendo de todo, oiga, pues para mí, la discapacidad que yo tengo no ha sido impedimento para nada, yo no me siento discapacitado, al contrario trato de echarle la mayor parte de las ganas y trato de salir adelante, pues vivo solo y muchas veces la gente me ayuda, mis amigas van a la casa y me dicen te ayudo a hacer el aseo...”

Fotografía: Seila Alfaro