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¡El profe de la bici! 16 años se transportó al aula a dar clases

¡El profe de la bici! 16 años se transportó al aula a dar clases

La historia de Jesús Crescenciano, maestro al servicio de la educación por más de 30 años que fue y sigue siendo ejemplo de un maestro sustentable

Mazatlán, Sinaloa (Reacción Informativa).- Fue en el año de 1981, que Jesús Crescenciano González Zambrano, terminó sus estudios profesionales en el ámbito de la educación, donde posteriormente llegara el día para estar en un aula frente a distintas generaciones de alumnos; ahora, en este año 2019, su trayectoria como educador ha dejado huella en los pilares de la enseñanza mazatleca, pues 30 años como profesor no han sido fácil, sin embargo, los ha disfrutado como nunca.

-¿Cuántos años tiene como educador y dónde comenzó sus años de maestro?

“Tengo 30 años 5 meses; trabajé en el norte 11 años en Los Mochis, tres años en Piaxtla de Abajo y aquí tengo 17 años en Mazatlán en la colonia Francisco I. Madero; yo nací en Teacapán, Escuinapa, aquí viví porque aquí vivieron mis padres”, mencionó.

PROFESOR JESÚS CRECENCIANO

Contó que el trabajo como maestro lo consiguió de la nada, ya que habitualmente para tener una plaza como docente se ocupaba de la famosa ‘palanca’, y Jesús Crescenciano no las tenías; sin embargo, un día a través de un contacto de su hermano con un personal de la Armada de México, le hizo el favor de llevar sus papeles a los altos mandos de la educación, en el sexenio de Miguel de la Madrid, y al involucrarse con el capitán de las Fuerzas Armadas, sus documentos llegaron al lugar que correspondía, y en menos de un mes, fue llamado a fungir como maestro.

“Como era interino, empecé en Navolato, ahí duré como mes y medio, como no tenía influencias, me mandaron al norte hasta Ahome, allá me aventé 11 años”, comentó.

Ya pasado su trayecto por Los Mochis y Piaxtla de Abajo, se vino a Mazatlán, y desde ese entonces, llegó a la escuela primaria Josefina Osuna Pérez en su turno vespertino, plantel que lo ve trabajar como docente hasta la fecha.

“En la escuela impartes de todas las materias, pero a mí me gustan las matemáticas; siempre he dado quinto y sexto grado”, destacó el profesor.

Entre sus experiencias como maestro, destacó y recordó aquel susto en aquella excursión que tuvo en 1989 con alumnos de Los Mochis, donde sus salidas eran a campos abiertos, y en una ocasión, sus alumnos le gritaron que uno de sus compañeros se estaba ahogando en el río, y sin pensarla, Jesús Crescenciano dejó todo y se aventó al río, y pudo rescatarlo, afortunadamente la responsabilidad estaba sobre él, y al alumno no le pasó nada, solo le quedó el susto a Jesús Crescenciano.

PROFESOR JESÚS CRECENCIANO

-¿Qué es para usted un alumno?

“Hay buenos alumnos, y es que cuando en el hogar hay buena formación de valores hay buenos alumnos, no me puedo quejar, los alumnos son como mis hijos; a todos mis alumnos les digo: ¡mijos! ¡mijas!, y a veces me preguntan: ¿por qué me dice mijo si usted no es mi papá?, y así me dicen y me preguntan, pero lo digo con todo el respeto”, enfatizó.

Destacó que en la escuela que trabaja, y que pronto lo verá jubilarse, es el único maestro que queda de aquella generación cuando ingresó a trabajar, por lo que las nuevas generaciones ya sobresalen en las aulas, sin embargo, él continua con la enseñanza.

EL PROFESOR DE LA BICICLETA

-¿Desde cuándo empezó a usar la bicicleta como medio de transporte a la escuela?

“Yo me iba a pie, pero una vez mis hijas me pidieron que les comprara bicicleta, y fuimos a la Coppel y me dijo que quería una, y ya la compramos, pero un día mi hija me dice: apá, llévatela a la escuela, ponle una jaba, y yo le dije: sería buena verdad, y ya le puse la parrilla y la jaba, y así empecé a llevármela, eso fue en el 2003, desde ese entonces me ven llegar en bici”.

PROFESOR JESÚS CRECENCIANO

-¿Lo ubican a usted como el maestro de la bici?

“¡Sí de volada!, me dicen el profe Chuy, y cuando vengo en la bici por la Pino Suarez me gritan: ¡profe Chuy! ¡Hey profe Chuy!, ya me ubican en la bici los plebes, y eso es bueno, me gusta y está bien”, contó con alegría.

Narró que la bicicleta que actualmente usa no es la misma con la que inició yéndose a la escuela, ya que en una ocasión, al ir por el agua a una purificadora, y mientras esperaba los garrafones, la bicicleta donde la dejó ya no estaba, por lo que a 40 metros se percató del robo, y con los garrafones no pudo perseguir a la persona, por lo que tuvo que suplir su primera bicicleta por otra, la cual era de su hija también.

-¿Qué suele llevar en la jaba de su bicicleta?

“Libros, una litro de agua y las listas de asistencia, algunas cosas las dejo allá”, detalló.

Ya 17 años han pasado desde que Jesús Crescenciano, o el profe Chuy, ha usado la bicicleta como medio sustentable para llegar a su trabajo, siendo reconocido por sus alumnos y compañeros de docencia, por lo que ya son 30 años que está al servicio de la educación, y asegura que en un año más, se retira satisfecho de sus labores como educador.

Fotografías: Karyna Sánchez/Cortesía