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Marinos torturan a mujeres al no encontrar a sus esposos, acusan

Marinos torturan a mujeres al no encontrar a sus esposos, acusan

Una de las mujeres violentadas en Badiraguato, exigió a las autoridades a ponerle un alto a los Marinos para evitar los abusos de poder

Culiacán, Sinaloa (Reacción Informativa).- Han sido tantas las mujeres de distintas comunidades de Badiraguato, que desde la semana pasada, han sido violentadas física y psicológicamente por horas por elementos de la Marina Armada de México, que aquellas que han tenido la suerte de bajar a la ciudad, con miedo, pero deciden denunciar a sus agresores en la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

Tal es el caso de una mujer, que prefirió el anonimato, quien denunció que desde el pasado miércoles, como a las 15:00 horas, llegó un helicóptero de la Marina, del cual descendieron elementos de las Fuerzas Federales, quienes sacaron a la gente de sus casas, robando sus pertenencias y sembrando el miedo entre los habitantes.

“Llegaron asustando a las personas, que les entregarán otras personas que había ahí y preguntando que si en donde estaban, yo no escuché bien, pero gritaban las mujeres, a quienes les pegaban”, explicó la denunciante, entrevistada al salir de la CEDH.

Comentó que el jueves llegaron a otras viviendas, las cuales estaban más retiradas y con más probabilidades de que sólo hubiera mujeres para violentarlas, situación que le pasó a ella, convirtiéndose en una más de la larga lista de féminas afectadas.

Fue el viernes de la semana pasada a las 11:00 horas, cuando cinco elementos de la Marina llegaron a su casa preguntando, primero por su esposo, quien en ese momento estaba en Culiacán con su hija, para posteriormente meterse a registrar su casa, encontrando un radio de comunicación.

Los Marinos la cuestionaron sobre cuál era el uso del aparato, a lo que ella contestó, que era un medio de comunicación que ellos traían dos y que ella no les decía nada, a lo que los elementos castrenses, respondieron con golpes en la cabeza, para que les dijera cuál era la contraseña. “Con la mano desatendida me pegaban en la parte, donde no se me notará nada de golpes y como tres me pegaron más en la cabeza y después dijeron: ‘a ésta la vamos a meter adentro a bichar’”, recordó con coraje.

Con pena expresó que los cinco Marinos la arrinconaron en una esquina de cuarto, para obligarla a quitarse la ropa, petición que ella contestaba que no lo haría, pero al ser amenazada por ellos de manera grosera, de que se la iban a arrancar (la ropa), con una navaja inició a desprenderse de su ropa.

La afectada comentó que por una hora la tuvieron de espalda en la pared desnuda, dándole constantes golpes en sus glúteos, mientras le decían que ella les estaba viendo la cara de p…, a lo que ella les contestó, que ellos solos se la ponían.

“Ya viste que esas personas que están buscando aquí y así le contesté yo, que no había nadie y me pegaban más nalgadas, aquí me van a matar le dije yo, pero yo cómo les voy a decir en donde están las personas, si yo no sé en dónde están, ni los conozco siquiera”, argumentó.

La afectada dijo que los Marinos le decían que estaba protegiendo a quienes estaban buscando, porque no les quería dar la contraseña de la radio, cuando ella realmente no sabía cómo manejarla.

Después de que se fueron la señora indicó, que en el transcurso del día se fue dando cuenta de las pertenencias que le habían robado, lo mejor que tenían de todo, fue lo que les quitaron, como despensa, productos de higiene y cobijas.

“Yo no me di cuenta, porque me tenían arrepegada y pues yo no me di cuenta de los demás que estaban sacando, yo me imaginaba que ahí estaban todos, porque yo sentía los golpes que me pegaban y en realidad estaban sacando las cosas”, explicó.

El domingo su suerte cambió, cuando un familiar fue para allá, porque su esposa se sentía mal y con quienes agarró “raite”, desde muy temprano, obligados a no hacer mucho ruido.

Ante esta situación, la afectada exigió a las autoridades que les ponga un alto a los Marinos, para evitar ese comportamiento, que si andan buscando a alguien que lo hagan como lo deben de hacer y no obligando a las personas inocentes a que les den nombres.

Desconoce si llegaron a la casa de su mamá o su cuñada y si volverán a su vivienda por el crítico momento que se está viviendo en las comunidades del municipio de Badiraguato.

Fotografía: Sandra Solís