Busca:
Síguenos:
Investigadores  pierden evidencia e ignoran líneas de investigación en casos de feminicidios

Investigadores pierden evidencia e ignoran líneas de investigación en casos de feminicidios

Amnistía Internacional expone que durante 2020 en México se registraron 3 mil 723 muertes violentas de mujeres, de las cuales 940 fueron investigadas como feminicidios por las 32 entidades del país, 10 cada día

Las insuficiencias en las investigaciones de violencia feminicida en México son una constante, y aunque no hay entidad que esté exenta de esto, el Estado de México registra las mayores fallas en la materia con el constante extravío de evidencia, falta de análisis de otras posibles líneas de investigación y carencia de perspectiva de género en sus procedimientos, señala Amnistía Internacional.

“El Estado mexicano persiste en su omisión del deber de investigar y, por lo tanto, de su deber de garantizar los derechos a la vida, integridad personal de las víctimas, y de su deber de prevenir la violencia contra las mujeres. Asimismo, el Estado mexicano persiste en la violación de los derechos de acceso a la justicia y protección judicial de las familias víctimas de feminicidio y desaparición, el deber de no discriminación, y el derecho a la integridad personal por los sufrimientos y por los actos de hostigamiento que padecen las familias”, señala el organismo internacional.

En el reporte “Juicio a la Justicia. Deficiencias en las investigaciones penales de feminicidios precedidos de desaparición en el Estado de México”, Amnistía Internacional expone que durante 2020 en México se registraron 3 mil 723 muertes violentas de mujeres, de las cuales 940 fueron investigadas como feminicidios por las 32 entidades del país. 10 cada día.

Del total de las muertes violentas de mujeres, 432 se registraron en Guanajuato, convirtiéndose en la entidad con mayor número de casos. Le siguen el Estado de México con 403, Chihuahua con 288 y Baja California con 287.

Aunque el reporte presenta datos de toda la república, se centra en los hallazgos encontrados en el Estado de México al tratarse no solo de uno de los estados más grandes y urbanizados del país, sino por ser la entidad federativa con menor calidad comunitaria, la segunda con mayor percepción de inseguridad pública y la que tiene el índice de impunidad más alto.

Para explicar cada una de estas deficiencias, Amnistía Internacional presenta distintos casos de feminicidio ocurridos en los últimos años en el Estado de México a los que ha dado seguimiento a través de las carpetas de investigación y entrevistas con los familiares.

Pierden evidencias

En 2003, Nadia Muciño desapareció. Cuando su sus padres acudieron a las autoridades para reportar que no la encontraban estas no aceptaron el reporte porque no habían pasado 72 horas y seguramente -les dijeron- “estaría con su novio”. El esposo de Nadia dijo que no estaba con él.

Seis días después Nadia apareció con vida. Explicó a su familia que su esposo la había golpeado y encerrado en un baldío pero que ante el miedo de que fuera encontrada por su familia que llevaba días buscándola, decidió liberarla bajo la amenaza de que haría daño a sus hijos si comentaba lo sucedido.

“A pesar de que Nadia interpuso una denuncia por haber sido privada de su libertad, la familia afirma que nunca tuvo conocimiento de que las autoridades hicieran ningún tipo de investigación. Al cabo de dos meses de haber huido, Nadia decidió reconciliarse con su esposo”, se relata en el informe de Amnistía Internacional.

El 12 de febrero de 2004 la mamá de Nadia recibió una llamada en la que le informaban que su hija se había suicidado. Cuando llegaron al lugar encontraron el cuerpo sin vida colgado de una viga del baño. Los hijos de Nadia que en ese momento tenían 5, 4 y 2 años de edad fueron testigos de lo ocurrido.

Las autoridades llegaron cinco horas después del llamado de emergencia y no realizaron una inspección completa del lugar ni recolectaron evidencia: la soga y agujeta que utilizó Nadia para supuestamente quitarse la vida desaparecieron.

La primera línea de investigación fue que la mujer se había suicidado, aunque después el Ministerio Público solicitó se girara orden de aprehensión en contra de la pareja de Nadia y su hermano pues según los testimonios de los menores -que presenciaron lo sucedió- ambos la habían golpeado hasta quitarle la vida y habrían preparado la escena para simular que Nadia se había suicidado.

En 2009 se condenó al cuñado de Nadia pero en 2010 fue absuelto porque los magistrados consideraron que los testimonios de los niños eran “fantasiosos” y no tenían valor probatorio, a pesar de la existencia de periciales que indicaban que el relato de menores eran coherentes con su edad.

“En el año 2012, ocho años después del asesinato, el esposo de Nadia fue detenido y, en 2017, condenado por homicidio, ya que en 2004 todavía no existía el tipo penal del feminicidio. A diferencia de lo ocurrido con su hermano, el esposo de Nadia pudo ser condenado después de que la Fiscalía robusteciera su acusación con exámenes periciales adicionales (consistentes en la declaración de los hijos de Nadia), los cuales reforzaron la inspección ministerial realizada en 2004. Estos exámenes complementaron los testimonios de los hijos de Nadia recabados en primer lugar y permitieron demostrar que la tesis del suicidio, argumentada por la defensa y seguida inicialmente por el equipo de peritos de la Fiscalía, no era posible”, detalla el informe.

Durante todos estos años la familia de Nadia, especialmente su mamá, tuvo que encargarse de la investigación y recolectar pruebas y testimonios para que la autoridad tuviera materia con la cual trabajar porque en estricto sentido ellos no lo estaban haciendo.