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La repartición del pastel ¿A quién le tocará la cereza de la Alianza?

La repartición del pastel ¿A quién le tocará la cereza de la Alianza?

La repostería política de Culiacán está por terminar la decoración del pastel electoral y es por ello que los comensales ya hacen fila y buscan ser los primeros para tener la tajada más grande

Ante la desorganización que se vive en la panadería Morenista, hay muchos que ya no han hecho ruido en la capital del estado, pues se dice que Gerardo Vargas Landeros ya es ‘el calladito’, pues ya no reclama, ni reprocha nada desde que el CEN de Morena designó a Rubén Rocha Moya como el precandidato… ¿Se le habrá bajado el berrinche? Pues por ahí se rumora que la Alcaldía de Los Mochis es la rebanada que le tocó y por eso decidió quedarse quieto por un rato.

Donde el pastel ya llegó a la fiesta de cumpleaños es con la alianza Va por Sinaloa, la que parece la principal, pues uno de los invitados de honor de la famosa alianza es Jesús Valdez Valenzuela, pues se dice que ya le avisaron que su turno para servirle el delicioso postre será una gran rebanada ‘culichi’ y que la alcaldía podría ser suya otra vez. Pero este detalle no le fue del todo agradable a Estrada Ferreiro, pues el actual alcalde de Culiacán insiste en reelegirse, incluso hizo las paces con todo el sector productivo de la capital para llevar invitados a su mesa y tener quien más le ayudé a cargar la rebanada, tristemente pues ya vio que al parecer la compartirá con Valdez y tendrá que cederla.

Pero entre los organizadores del ‘pachangón’ siguen pensando quien se llevará la rebanada de pastel más grande y hasta el centro de mesa, pues ya son tres quienes se dicen merecedores de esta pieza estelar, tanto Javier Lizárraga Mercado, actual secretario de Desarrollo Económico, el Dr. Efrén Encinas Torres, representando a la Secretaría de Salud del Sinaloa, y por último, el más simpático en las redes sociales, el encargado de la SEPyC sinaloense, Juan Alfonso Mejía, son los que se escuchan más fuerte para apartarles su tajada, y reclamen ser casi casi los anfitriones de la fiesta.

Vamos a esperarnos a que canten las fanfarrias y se pare en la alfombra roja al final de la reunión y todos alcen sus copas y digan al unísono ‘viva’, mientras que el pastelón culiacanense es repartido y no queda ninguno como niño berrinchudo inconforme pues el acuerdo, podría ya haberse pactado.