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El gobierno de la austeridad, pero laboral

El gobierno de la austeridad, pero laboral

Esta palabra probablemente ha sido la que más han escuchado y leído los mexicanos desde el inicio del ‘Gobierno de la Cuarta Transformación’, pero probablemente lo hemos interpretado de manera equivocada

De acuerdo a la Real Academia de la Lengua Española, existen cuatro definiciones para la palabra ‘austeridad’, dependiendo del uso del adjetivo, claro está. Así como podría significar “Severo, rigurosamente ajustado a las normas de la moral”, aplica también “Sobrio, morigerado, sin excesos” o “Agrio, astringente y áspero al gusto” e incluso “Retirado, mortificado y penitente”. Esta palabra probablemente ha sido la que más han escuchado y leído los mexicanos desde el inicio del ‘Gobierno de la Cuarta Transformación’, pero probablemente lo hemos interpretado de manera equivocada y en efecto, Andrés Manuel López Obrador, mandatario federal de nuestro país, siempre tuvo la razón y es austero, le voy a explicar por qué.

Iniciando con la Secretaria de Gobernación, Olga María del Carmen Sánchez Cordero Dávila, que ha demostrado una completa desconexión de los asuntos federales y hasta de los internos, pues desde el primer día en que suplió a su jefe, Andrés Manuel López Obrador, tras dar positivo a Covid-19, Sánchez Cordero no sabía ni en dónde pasaba su periodo de cuarentena hasta que un reportero durante la mañanera se lo expuso. Pero deje usted de lado que la participación de Sánchez Cordero sea la de un florero (¿alguien sabía quién era antes de entrar al gabinete de López Obrador?), su austeridad no deslumbró por lo caro de las ropas que exhibió durante las mañaneras, ni porque quisiera donar su módico salario de más de 100 mil pesos mensuales, conservando sus más de 200 mil pesos al mes, ¡échele números! Son más de dos millones de pesos al mes.

Dando vuelta a la página y en un caso más reciente y evidente, se desempolvaron los viejos momentos en que Florencia Serranía Soto, Directora General del Sistema de Transporte Colectivo Metro, allá en la Ciudad de México, dijo ser la encargada del mantenimiento de dicho transporte para posteriormente deslindarse de la responsabilidad luego de registrarse un incendio el 9 de enero y que al ser cuestionada por una reportera que le decía “¿Entonces usted no era la encargada responsable, digamos, de esta área? ¿Y no tendría una responsabilidad, en todo caso, por el incendio?” Serranía Soto se limitó a responder nerviosamente “A ver, yo soy la Directora General del Metro, solamente”, para posteriormente retirarse del recinto a media rueda de prensa. ¿Sabe usted cuánto gana esta funcionaria austera y comprometida con el pueblo? Nada más y nada menos que 110 mil 335 pesos al mes.

Probablemente todos entendimos mal el concepto de austero y a lo que López Obrador se refería era que sería un gobierno “Agrio, astringente y áspero al gusto”, citando nuevamente la RAE. Todavía falta mencionar los once minutos y los eternos silencios que empleó el mandatario federal para atacar a la prensa en lugar de enviar (al menos) el pésame a las familias de los fallecidos en la negligente catástrofe del metro ocurrida el día 3 de mayo. Si le siguiera contando más cuentos de terror como estos no acabaríamos nunca.