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Cultura y Coyuntura

Cultura y Coyuntura

LA COMPETENCIA ELECTORAL EN SINALOA

En el PRI, la disciplina partidaria desapareció. Los eventos realizados en la entidad con la presencia de Meade fueron flojos, desangelados. Al parecer los priistas sinaloenses se pusieron en huelga de brazos caídos

Nada en política es monolítico. Siempre el uno se divide en dos y al mismo tiempo las fuerzas se unen y se enfrentan, los equilibrios son momentáneos. Nada está escrito de una vez y para siempre y la correlación de fuerzas se hace compleja. Esto, aplicado a la situación de las campañas políticas en Sinaloa nos permite entender mejor lo que sucede y hacer pronósticos para estos escasos dos meses que les quedan a los candidatos y a los partidos en su afán de ganar la voluntad de los electores. Veamos:

En el PRI, la disciplina partidaria desapareció. Los priistas interesados (candidatos, equipos de campaña y gente pagada para hacer campaña) se miran en la disyuntiva de apoyar abiertamente, o no, al candidato oficial. Varios no sienten que Meade les ayude mucho a obtener votos, por el contrario, arroparlo o arroparse en su imagen, les está resultando contraproducente. Por eso no estamos viendo, como otras veces, mucho movimiento entre sus filas. No vemos a decenas de muchachos o muchachas haciendo propaganda en las calles o en las colonias y ranchos, carros con la foto del candidato, reuniones con sus sectores para hacer ruido a través de los medios, etc.

Los eventos realizados en la entidad con la presencia de Meade fueron flojos, desangelados. De nada sirvieron los acarreos o las reuniones que les prepararon sus amigos como Leovi Carranza, que le juntaron a sus empleados para escuchar al candidato. Algunos empleados se estaban durmiendo, pero una vez terminados el evento los empleados agarraban cura del candidato y machacaban su apoyo a “ya saben quién”.

Al parecer los priistas sinaloenses se pusieron en huelga de brazos caídos. Ni Meade, ni los candidatos locales les llenan el ojo y mucho menos la presencia de Malova entre sus filas les dá ánimo para meterse de lleno a la campaña. Ante el desánimo de “su gente”, la jerarquía priista ha optado por echar mano de todos los recursos que le quedan (principalmente el dinero para comprar voluntades, el chantaje y las amenazas con los programas sociales, la utilización dócil del INE y el TRIFE, la sobresaturación de “bots y tolls” para enlodar a sus adversarios en las redes sociales, la “guerra sucia contra AMLO, etc.), para intentar levantar la campaña de su candidato a la presidencia y de los juniors que andan como candidatos locales.

No obstante, todo les está saliendo mal. El descrédito acumulado por ser tan aprovechados y corruptos los ha colocado, en términos de percepción ciudadana, en el último lugar de las preferencias (quitando a Margarita y al Bronco que no representan realmente una opción), al grado de que un grupo de poderosos empresarios (incluyendo a Enrique Coppel) ha insistido en que Meade y Margarita deben declinar a favor de Anaya, y así enfrentar juntos a López Obrador para evitar que llegue a la presidencia de la república.

Esta idea surgida de los estrategas del Frente del PAN-PRD-PMC (y del PAS en Sinaloa), como Jorge Castañeda, generó mucho revuelo entre sus propias filas. Anaya lo planteó claramente, que se uniría con Peña Nieto y el PRI si fuera necesario. Pero ante la andanada de críticas que recibió en todo el país, se desdijo y quedó como la “Chimoltrufia”, “como dice una cosa, dice otra”. Esos bandazos hicieron que se debilitara su credibilidad entre los ciudadanos que lo crían más serio.

En tal sentido, los partidos que forman esa coalición encabezada por el PAN, en Sinaloa se están viendo con dificultades para explicar el zigzagueo de su candidato nacional. Y si a eso se le suman las desavenencias entre los panistas sinaloenses, la cosa no pinta muy bien para esa coalición en el estado. Tal vez por eso muchos panistas son vistos tomando café en los restaurantes en lugar de sumarse a la campaña a favor de sus representantes más preclaros: Higuera y Felton. Esas situaciones traen fuertes dolores de cabeza para el PAS y mucho nerviosismo en las filas frentistas.

La competencia es buena sobre todo entre Morena y el PAS, entre Rocha y Cuén, para senadores, que es lo más vistoso. Tal vez la diferencia más notable es que los morenistas andan por voluntad y por convicción, movilizándose principalmente con sus propios recursos, mientras que los cuenistas en su mayoría son muchachos de las prepas y las facultades de la UAS que van para cubrir una cuota de participación a cambio de calificaciones. Lo mismo sucede con los nuevos maestros que buscan ganar horas, obtener su número de empleado o la base laboral, y por eso andan brigadeando obligadamente en las calles a favor del ex rector. Y no se diga los viejos profesores o trabajadores universitarios que se suman a la campaña en aras de conseguirle empleo a sus hijos en la universidad o que sean admitidos sin problemas en alguna carrera como la de Medicina. Sacar recursos humanos, materiales y financieros de la UAS le ha permitido al PAS construir una presencia estatal, junto con la mano dura de poderes fácticos que ha sabido utilizar para evitar, por ejemplo, que la gente con preferencias distintas al PAS se acerquen a las urnas a votar, como sucedió en elecciones pasadas en Cosalá.

Por eso esperamos un debate entre los dos exrectores de la UAS acerca de la problemática de la educación superior, y muy especialmente sobre la máxima casa de estudios de Sinaloa, junto con toda la agenda que debe interesar a un senador de la república.

Mientras tanto, a nivel nacional seguiremos viendo una “guerra sucia” contra Morena y contra AMLO, el candidato puntero, que subió en las encuestas después del primer “debate”. A solo dos meses de las votaciones, las estrategias del gobierno y las cúpulas partidarias del PRI y del PAN no dan pie con bola. Solo esperamos que desaparezca la tentación del monstruo de querer imponerse a como dé lugar. Un magno fraude traería serias consecuencias para el país. No le “buigan”.

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