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Cultura y Coyuntura

Cultura y Coyuntura

Los aberrantes mayoriteos que las bancadas priistas llevaron a cabo por largas décadas contra cualquier iniciativa de la oposición, ahora realizados por el bloque morenista en el Congreso, está aplicando la misma receta contra la nueva oposición, pero lo que deben hacer los diputados de la 63 legislatura local urgentemente, es cambiar los usos y costumbres, modificar las leyes y reglamentos para establecer un acercamiento real con la población

El Congreso: ¿Venganza o Transformación?

Las pocas sesiones del pleno del Congreso del Estado desde que tomaron posesión el 1º de Octubre dejan ver que urgen transformaciones de fondo en la manera de hacer política parlamentaria si es que se quiere servir de verdad y de todo corazón al pueblo de Sinaloa.

¿Qué vimos? Esos aberrantes mayoriteos que las bancadas priistas llevaron a cabo por largas décadas contra cualquier iniciativa de la oposición, ahora realizados por el bloque morenista que ha tomado en sus manos el Congreso y está aplicando la misma receta contra la nueva oposición. Lo mismo que tanto cuestionamos.

Claro, ¿quién no quiere propinarle unas cucharadas de su propio chocolate a la mediocre actuación de “aplanadora” que durante décadas llevó a cabo sin ningún pudor la otrora fuerza mayoritaria del PRI? Y no solo eso, sino que a uno le da gusto que el público participe aunque sea a gritos para decirle a los priistas y panistas que son unos cínicos y que ahora van a sentir lo que tantas veces sintieron los ciudadanos y los diputados de oposición ante las arbitrarias imposiciones de priistas y panistas dadas por consigna.

No obstante, la fuerza mayoritaria de Morena y sus aliados no puede reducirse a tomar venganza por tantos agravios recibidos ni a denunciar la corrupción con una carga exagerada de adjetivos. Su fuerza no puede reducirse a actuar como lo hacían ellos. Su fuerza numérica tendrá un peso cualitativamente superior si tiene la fuerza del argumento, la capacidad de articular un discurso sostenido en estudios y reflexiones que aseguren leyes a favor de la población en su conjunto. Nuestros diputados deben ser verdaderos parlamentarios; su labor es argumentar y defender análisis e iniciativas sólidas y congruentes con las necesidades de la sociedad.

Por ejemplo: en temas como el de la educación, donde Morena dio un posicionamiento leído, los diputados priistas y panistas obviamente se lanzaron a discutirlo, pero la bancada hoy mayoritaria no encontró contundentes argumentos en el debate y se planchó un acuerdo. Otro asunto fue la denuncia contra la prensa “chayotera”, así, en general; acusación sin matices, sin datos que diferencien lo legal y lo ilegal y sin presentar las propuestas de reformas legales que permitan corregir esas prácticas malsanas. O bien, el asunto de la reducción de los gastos del propio Congreso, en donde no existe un trabajo previo de consensos con los aliados de Morena, el PT y el PES, que deja ver una coalición desarticulada y sin operadores políticos que potencien su unidad y una bancada priista que no desperdicia oportunidad para mostrar las debilidades de la parte mayoritaria del Congreso.

¿Acaso la mediocridad de los “levantadedos” de antaño será heredada por la coalición morenista? Si es así, se estará dejando de lado la tarea más importante que es trascender la cultura priista-panista basada en la votación por consigna a cambio de prebendas y corrupción. Se estará dejando de lado también dar forma a una práctica política alternativa que ponga en el centro el análisis de los problemas sociales más acuciantes de la actualidad y diseñe salidas legislativas para resolverlos.

Asuntos hay muchos, leyes chuecas y perjudiciales hay demasiadas. Iniciativas congeladas también. En estos últimos tres sexenios, sobre todo en el de Peña Nieto, los problemas han estado haciendo crisis. La pobreza ha crecido y la economía se ha estancado. La corrupción y la impunidad son el pan de cada día. La violencia y la violación a los derechos humanos se suceden a diario. El cinismo y la desfachatez caracterizan a la clase política dominante hasta ahora. Y en estos últimos meses antes de irse el gobierno perdedor se ha dado a la tarea de saquear los recursos públicos a todo lo que da. Sinaloa no está exenta de sufrir esos embates.

Los diputados de la 63 legislatura local deben urgentemente cambiar los usos y costumbre y modificar las leyes y reglamentos para establecer un acercamiento real con la población: Deben difundir las iniciativas y posicionamientos de las distintas bancadas. Actuar como un colectivo que debate argumentos y toma los mejores acuerdos. Designar operadores políticos que permitan constituir puentes entre los distintos bloques de fuerzas. Deben dotarse de verdaderos asesores con experiencia, formados política e ideológicamente, con iniciativa, conocimiento y disciplina. Los diputados deben ser la encarnación de reales liderazgos estratégicos a favor de todos los sectores de la población. Estar atentos a los movimientos, asociaciones y personalidades claves de sus distritos. Ser la voz en tribuna de los intereses, necesidades y demandas de sus representados.

Al mismo tiempo deben crear un sistema de comunicación con la gente para recibir propuestas, sugerencias y críticas para orientar mejor sus ideas e intervenciones parlamentarias. Aún están en la mesa problemas urgentes como los siguientes:

1.- Presupuesto para construir casas a los desplazados por la violencia en la sierra y establecer las reservas territoriales suficientes para enfrentar la crisis de vivienda existente en Sinaloa. 2.- Pronunciamiento para detener los desalojos de casas de INFONAVIT y renegociar la deuda. 3.-Leyes y medidas prácticas para hacer que el gobierno avance con seriedad en la regularización de la tenencia de la tierra y terminar con la manipulación de las invasiones por parte de líderes al servicio del gobierno. 4.- Impulso a la pesca, la agricultura, la ganadería y a la organización de cooperativas de producción y de consumo social. 5.- Participación ciudadana en la vigilancia del uso de los recursos públicos en obras y servicios. Y estudios serios en la revisión de documentos, contratos, obras para castigar los actos de corrupción de atrás y de adelante. 6.- Austeridad real en las instancias del poder gubernamental, legislativo y judicial. 7.- Acuerdos acerca de la reestructuración y formación de las corporaciones policíacas que sirvan para parar la violencia en la entidad. Etcétera, etcétera, etcétera...

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