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Cultura y Coyuntura

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Tras una reunión en Mazatlán, con amigos de 'la vieja guardia', se reafirmaron estrategias para luchar por un cambio de izquierda en el país ante el proceso electoral 2018

DEL PLATO A LA BOCA

En el puerto de Mazatlán se llevó a cabo una reunión de la “vieja guardia” (como la llamaron los organizadores) de la izquierda mazatleca. La mayoría eran profesores jubilados de la UAS y de Educación Básica. Todos, miembros de grupos ciudadanos y muchos ahora militantes morenistas, que siguen pensando que las cosas pueden y deben cambiar en este país, y que para ello se debe poner el esfuerzo, la experiencia y el corazón al servicio de la revolución pacífica encabezada por Andrés Manuel López Obrador.

Los asistentes coincidieron en afirmar que la utopía por la que lucharon cuando eran jóvenes no ha muerto, sólo se ha adecuado a las nuevas condiciones. Permanece viva y permite comprender mejor la complejidad de la vida y luchar por cambiar lo que ha sido posible, sin abandonar los rasgos ideológicos que han sido punto de identidad y de dignidad.

Fue un encuentro entre viejos camaradas que dieron muchos años de su vida a la lucha social y que de una u otra forma contribuyeron en distintos momentos a poner en jaque a la “dictadura perfecta”, esa dictadura de la cúpula de la clase política y empresarial, que controla y saquea a la nación ya por más de nueve décadas, especialmente desde los años ochenta en que se instauró el modelo neoliberal, que ha maltratado a la sociedad haciendo más ricos a una minúscula minoría y ensanchado el número de pobres y muy pobres en México.

En la parte central del convivio estuvo el doctor Rubén Rocha Moya; Imelda Castro, Maximiliano Ruiz, Olegaria Carrasco y Guillermo Benítez que aspiran a ganar en sus respectivos procesos las fórmulas de senadores, diputados federales o presidente municipal de Mazatlán. Pero estuvieron también destacados intelectuales y dirigentes políticos como Pedro Brito, Lety Guevara, Arturo Madrid, Teodosio García, Raúl Carvajal, Rubén Burgos, Gildardo Izaguirre, Juan Manuel Parra, Lourdes Sanjuan, Elia Peraza, Sergio Valle, entre muchos otros.

Una de las preocupaciones que se manifestaron fue la del empecinamiento del gobierno priista por usar las instituciones del Estado para aplastar a sus opositores. El caso concreto es lo que están haciendo contra el candidato del Frente, Ricardo Anaya, con el fin de bajarlo del segundo lugar en las encuestas y manipular las cosas para que Meade intente subir, anunciar después un “empate técnico” con AMLO y así operar con menos apertura el fraude electoral.

Esa situación es alto riesgosa, toda vez que el descontento social es muy-muy denso. O sea, el horno no está para bollos. Si no paran sus ímpetus perversos, el gobierno priista de Peña Nieto, estará poniendo en riesgo la estabilidad política del país. En el 2006, el enojo popular por el fraude cometido contra AMLO pudo bajar de tono porque se encauzó por la vía de las manifestaciones no violentas. López Obrador jugó un papel decisivo en calmar los ánimos. Pero, ésta vez, será muy difícil detener a la gente si se impone al candidato oficial a través de un nuevo fraude y peor si se utiliza la fuerza para ello. La reciente experiencia de Honduras es el espejo, donde deben verse los promotores del fraude.

Desde esa preocupación, en la reunión se apuntaron temas, problemas y propuestas vinculadas a una idea central: El pueblo mexicano en su mayoría y diversidad, ya no quiere ser gobernado por los priistas. La gente quiere un cambio y lo quiere con sello de izquierda democrática, lo cual tendrá que refrendarse en las urnas.

Empero, los priistas están empeñados en seguir con sus planes impositivos sin importarles el daño que están haciendo al país. “Quítate que ahí te voy”, parecen decir. No les importa nada, El cinismo y el uso faccioso de las instituciones es su premisa.

Sin embargo, las diversas intervenciones en esa reunión de antiguos compañeros de lucha, subrayaron que la derrota del monstruo tendrá que hacerse fortaleciendo y consolidando la emergente legitimidad que se ha creado por el bloque lopezobradorista; fortaleciendo y ampliando el techo de intención de voto a favor de AMLO; fortaleciendo y consolidando la estructura electoral que se ha levantado por la coalición MORENA-PT-PES en Sinaloa; sumando votos por cada uno de los candidatos locales y no colgándose de los que les puede dar el “efecto AMLO”. Y, sobre todo, tendrá que lograrse el triunfo defendiendo la posible y abrumadora mayoría de votos en cada una de las casillas y evitar que las trampas ‘mapachosas’ del priismo logren su cometido. Mientras más porcentaje de votos se logren de ventaja, menos podrán operar un fraude electoral, menos sospecha y menos violencia generarán.

Se habló de las excelentes condiciones para ganar que existen en todo el territorio nacional, en Sinaloa y en el norte del país en particular. Se mencionaron las encuestas que dan ventaja a Rocha Moya para el senado. De la creación de un equipo de académicos para dar sustento a las propuestas de Rocha y de los candidatos de la coalición. Se dijo que se está trabajando por un Comité especializado, para atraer a muchos observadores internacionales para que documenten el proceso de elecciones.

La reunión se desarrolló en un ambiente de optimismo cauteloso, no desbordado, pues se recordó que en el proceso electoral del 2006, muchos se confiaron en que se iba a ganar y empezaron a verse el perfil en el espejo para ubicarse en la posición que iban a tener en el nuevo gobierno, descuidando organizar y capacitar a la estructura que debía cubrir las casillas en todos los distritos electorales. “Del plato a la boca, a veces se cae la sopa”, así que cerraron la reunión con una convicción: lo primero es ganar, lo demás llegará por consecuencia.

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