Busca:
Síguenos:
Cultura y Coyuntura

Cultura y Coyuntura

El defensor de los derechos humanos, el padre Alejandro Solalinde, lanzó esta iniciativa con un llamado a AMLO y a MARYCHUY a tener “un acercamiento”, actuar con humildad y ver la posibilidad de “formar parte de un buen gobierno” y no solo combatir al “mal gobierno”

¿ALIANZA ENTRE AMLO Y MARYCHUY?

Andrés Manuel López Obrador está haciendo política en serio. Es evidente que ahora sí se propuso ganar la presidencia de la República. Su apertura a todas las corrientes de pensamiento y a todas las expresiones políticas del país ha sido un gran acierto. Por eso, debe tomar con mucha responsabilidad la propuesta del padre Alejandro Solalinde.

Y es que en una democracia que se abre paso a codazos y que aún tiene el reto de instalarse definitivamente como la forma de ser de los mexicanos, es importante demostrar en los hechos una tolerancia que respeta a los que piensan diferente y, al mismo tiempo, que establezca puentes para conocerlos mejor y buscar acuerdos que contribuyan a construir una convivencia solidaria. López Obrador está demostrando en ese punto tener los arrestos suficientes para caminar junto con quienes piensan distinto, incluso con quienes otrora fueron sus acérrimos enemigos y que le causaron un daño terrible (a él y al país) especialmente en 2006 y 2012.

AMLO y sus estrategas han ubicado muy bien a la “mafia del poder” como el enemigo a vencer, y han buscado aislar a los enemigos secundarios o neutralizarlos. Pero a los que han sido susceptibles de ser incorporados, les han abierto las puertas para que se sumen al gran torrente de cambio. Y con muchos otros de plano han establecido alianzas coyunturales, o bien pactos de mediano y de largo plazo (con ex priístas, ex panistas, ex verdes, ex panalistas, ex perredistas, entre los que se cuentan líderes políticos, religiosos, sindicales, campesinos, estudiantiles, militares, etc.). Es decir, AMLO y MORENA han estado acumulando fuerzas, creando un nuevo bloque histórico, una nueva legitimidad, una posibilidad real de derrotar al enemigo principal y desbrozar el camino para gobernar a favor de las mayorías nacionales.

Para ganar, es obvio que tienen que sumar fuerzas y utilizar los medios adecuados de organización, formas de lucha (que en las actuales condiciones no pueden ser más que pacíficas) y las alianzas convenientes. Luego si se gana, gobierno y ciudadanía tienen que impulsar las políticas necesarias para cambiar las malas condiciones heredadas por el régimen neoliberal-depredador del PRI y del PAN que por décadas se dedicaron a gobernar a favor del reducido grupo de privilegiados enriquecidos a través de la corrupción.

Ahora bien, si se han sumado a la oleada lópezobradorista grupos y personalidades (algunas indeseables) de centro-derecha y centro-izquierda, creo que es necesario seguir ensanchando el abanico y elevar el techo de preferencia electoral, pero ahora mirando hacia abajo y a la izquierda.

Para decirlo rápido: Andrés Manuel López Obrador debe invitar al Consejo Nacional Indígena y a su candidata presidencial María de Jesús Patricio Martínez (MARYCHUY), a establecer una alianza estratégica con la propuesta específica de que se incorpore MaryChuy al gabinete del gobierno que muy probablemente ganará las elecciones del primero de julio. Igualmente, hay que dialogar con MaryChuy y hacerle la propuesta, para que ojalá la consideraran en el CNI y la pusieran a consulta de los pueblos indígenas.

El defensor de los derechos humanos, el padre Alejandro Solalinde lanzó esta iniciativa con un llamado a AMLO y a MARYCHUY a tener “un acercamiento”, actuar con humildad y ver la posibilidad de “formar parte de un buen gobierno” y no solo combatir al “mal gobierno”.

¿Se podría? Legalmente sí, los tiempos políticos son propicios para ello, la gente que se ha unido al movimiento lo vería con muy buenos ojos, se potenciarían las fuerzas y, haciendo un esfuerzo de unidad, los programas de lucha se complementarían en muchos aspectos desde el punto de vista táctico. Ambas fuerzas son las más reconocidas moral y políticamente, y las más confiables en sus propuestas para enfrentar los problemas del país.

Es hora de dejar el “puritanismo” y las desconfianzas absolutas. Hay que ser prácticos sin abandonar los principios: Unir las fuerzas contra el adversario común. Ganar el gobierno federal y diseñar políticas que ayuden a consolidar la democracia en el país. Echar a andar un programa económico, político, social y cultural que dé seguridad y bienestar a los mexicanos donde se incluyan los derechos de los pueblos originarios, pisoteados por más de 500 años (“Acuerdos de San Andrés”). ¿Habrá voluntad de las partes para impulsar una nueva unidad? ¿Podremos construir “un mundo donde quepan todos los mundos”?

Comentarios

Más de Columnas Política Estatal

COLUMNA CUARTO PODER

COLUMNA CUARTO PODER

COLUMNA CUARTO PODER

COLUMNA CUARTO PODER

Cultura y Coyuntura

Cultura y Coyuntura