Verano en Mazatlán, es extremo y familiar Sol, playa, una ciudad histórica con una cocina tradicional donde se comen los camarones más grandes del mundo; actividades recreativas que van desde disfrutar el sol sobre un camastro al lado de la alberca, hasta vivir la adrenalina de las actividades acuáticas como los parachutes, bananas y en poblados cercanos hasta tirolesa. Mazatlán es una ciudad cuyo encanto atrapa a turista que lo hace volver una y otra vez. Y es que no solo es su malecón, la playa y el sol los que cautivan a propios y extraños. Se descansa, se come bien, su gente es cálida y sobre todo se pueden caminar por largas horas y no terminan de conocerse sus rincones con historia de época y quienes gustan de los deportes, hay variedad para ejercitarse incluso vivir al extremo en un parachute o una tirolesa. Mazatlán es un destino que tiene el segundo malecón más grande de América, después de Río de Janeiro. Por la costera del puerto encontrará diferentes monumentos, uno muy representativo es el de ‘El Pescador’ también popularmente llamado monos bichis, está sobre una concha y un faro, donde un pescador sostiene un red en sus manos y una mujer a un lado para representar que en Mazatlán se vive de la pesca. Frente a este monumento, justo al cruzar la calle está la fuente de las ollas, donde los niños disfrutan mojándose y refrescándose del intenso calor que se vive en el puerto durante el verano. Pero Mazatlán también tiene actividades extremas y de ecoturismo con tirolesa. A 45 minutos del puerto, cerca del pueblo de La Noria, se encuentra ‘Huana Coa’ , un sitio donde personal capacitado y experimentado ayuda a los participantes a utilizar equipo y técnicas de actividades de altura para pasar de plataforma en plataforma por medio de nueve tiros horizontales. La aventura inicia en una hacienda con más de 130 años de historia y culmina ahí mismo donde los visitantes pueden degustar también un licor artesanal a base de agave.